Qué mal humor tienen los gatos

1/8/15
Hola curiosos!
Hoy quería tratar un tema un poquitín más serio que los anteriores,, y más adelante os contaré una historia personal. Como podéis adivinar por el título, hoy escribiré acerca de adoptar gatos.
Personalmente soy una persona que piensa que hoy en día pagar por un gato o un perro habiendo tantos en la calle es algo innecesario. Hay muchos animales muriéndose de hambre por las calles, en colonias no controladas, o simplemente abandonados por sus dueños.
He enlazado mi blog con una cuenta que se ha abierto hace poco para los posibles interesados en adoptar algún minino. Para más información entrad en la página (adoptaungatitopuntocom.blogspot.com.es) o dale click a ese gato tan divertido debajo del ¡MIAU!

Yo hace un año adopté un minino, que econtré en la calle.
Se llama Silver, aunque nosotros lo llamamos michi, plato, platero, gold o gato.


¡Aquí en estas dos estamos recién levantados!
                                       
Él rebozándose un poco..

Pues éste es Silver. Es un gato un poquito arisco. Conmigo es cariñoso, pero también tiene su carácter. Y últimamente, está enfadado conmigo.
Sí, sí, como leéis , está ENFADADO. 

La historia es la siguiente. Platero nunca fue un gato muy sociable con los demás gatos. Como en un futuro me gustaría tener más de un gato, y él no los puede ni ver, decidí llevarlo a un lugar en el que había más gatitos, pequeñitos, y que además tenía un espacio al aire libre. Le lleve su transportín , y para andar al aire libre ese día, decidí ponerle un arnés . 
AHÍ EMPEZÓ LA PESADILLA...
Bien, ponerle el arnés resultó ser una ardua tarea, pero al final conseguí ponérselo. Claro que tuve que pagar un precio (de hecho sigo pagándolo) por traicionar su confianza.
Ese día, hasta que salimos de casa, estuvo tirado como un saco de patatas en el suelo. Lo ponías de pie, y se volvía a tirar. Literalmente, se negaba a andar. Le intenté dar un sobre de comida, que le gustan mucho, para que se le pasara un poco el cabreo, y galletitas. 
Puedo prometer y prometo, que me las tiraba a zarpazos.

A pesar de sus innumerables y escandalosas y agresivas protestas , decidí llevarlo de igual modo para ver si se animaba y se mostraba más sociable con gatos bebé. 

Qué va! Estuvo bufando todo el día con todos, y si me veía con un gatito se ponía a hacer ese ruido que hacen los gatos enfadados...¿Sabéis a cuál me refiero? Ese en el que parecen vacas en celo. Algo así como uuuuuuh.
Finalmente, pasó lo que quedaba de tarde en el coche. Y me estuvo bufando como una hora, porque claro, le olía a los otros felinos.
Pensé que la anécdota quedaría ahí. Un mal día y ya está. No repetiría otra vez el mismo error y ya está.

QUÉ EQUIVOCADA ESTABA.
Como os dije ahí arriba, mi gato tiene su carácter. 
Ha pasado más de una semana desde el suceso, y aún me tira las galletitas. Por no hablar de los mordiscos, bufidos, y caras de mala leche que me dedica todo el día.
Solo está tranquilo cuando duerme. Luego se despierta, y empieza la guerra.

No es la primera vez que se enfada conmigo. Cuando lo baño, también "se pilla un rebote". Pero, leches, ¡nunca a esta escala! ¡Si le diera de comer todo en mano decidiría morir por desnutrición!

En fin , ¡espero que te haya gustado mi pequeña historia! 
A ver si se le pasa el enfado a este gruñón de aquí al siguiente post...

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